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Consultores en gestión del riesgo surgidos del corazón de la comunidad

La formación de profesionales para la gestión del riesgo fue una apuesta fundamental para el Proyecto USAID/MIRA. Con este propósito claro, y en colaboración con USAID/OFDA-LAC, USAID/MIRA diseñó un Programa de Formación de Instructores en Gestión del Riesgo (FIGER) que deja al país un total de 22 instructores certificados en la gestión del riesgo.

Después del Huracán Mitch, en 1998, que devastó a Honduras y afectó a otros países de Centro América, muchas comunidades aumentaron sus temores ante los desastres. Esa amarga experiencia también evidenció la necesidad de que las comunidades se prepararan no solo para paliar los desastres, sino también para prevenirlos. Pero en la aldea El Jicarito, ubicada a unos 30 kilómetros de la capital, en el municipio San Antonio de Oriente, Departamento de El Paraíso, la naturaleza continuó golpeando a la población en los años subsiguientes al Mitch, al grado que, en marzo de 2006, una estudiante de la Escuela Agrícola Panamericana (Zamorano) perdió la vida durante el combate de un incendio forestal en la zona.

El Proyecto Manejo Integrado de Recursos Ambientales (USAID/MIRA) comenzó a trabajar en la zona a finales de 2005, enfocado en el manejo integrado de cuencas y considerando el impacto humano en los recursos naturales como un factor clave en la vulnerabilidad y la situación de riesgo de las comunidades.

Álvaro Rubio, ahora Coordinador del COE, era entonces un miembro común de la aldea, hasta que logró comprender su responsabilidad en el problema: “Yo llegué a esto sin saber…era una persona que veía cortar un árbol y…no pasaba nada…hasta que el proyecto MIRA vino a fortalecer las capacidades locales, tanto en la parte técnica como en la parte operativa. Nos capacitaron para poder atender una emergencia, nos enseñaron el proceso desde el antes, el durante y después de cualquier evento natural o provocado por el hombre, como incendios forestales, inundaciones…se nos enseñó a respetar los recursos naturales”.

Pese a que los protocolos en gestión del riesgo señalan que los Centros de Operaciones de Emergencia, conocidos como COE, deben activarse cuando ocurren las emergencias, el COE de San Antonio de Oriente se ha convertido en un centro permanente de operaciones, a donde los miembros de la comunidad pueden acudir por información y apoyo los 365 días del año.

Junto a Alvaro, otros vecinos se incorporaron a las capacitaciones del Proyecto USAID/MIRA y también han integrado el Centro de Operaciones de Emergencia, en calidad de voluntarios. “El COE ha venido a ser como nuestra segunda casa –relata Diana Eliza Landa, Secretaria del COE- y puedo decir que todos hemos llegado con el deseo de servir. Nadie ha estudiado o es profesional de esto, no tenemos un sueldo y lo hacemos porque nos gusta ayudar a dar respuesta a las necesidades de la comunidad”.

El espíritu de servicio de estos voluntarios del COE los ha llevado a convertirse en más que simples servidores de la comunidad. Según ellos relatan, ocurrió que durante la ejecución de un proyecto de protección de recursos naturales gestionado por ellos ante un programa de la Unión Europea, el consultor asignado tuvo problemas de cumplimiento y, ante la posibilidad de que se suspendiera el proyecto, propusieron responsabilizarse de la administración y ejecución financiera del mismo.

Ante los buenos resultados, un funcionario europeo decidió contratarlos a ellos para otros proyectos, incluso en otros municipios y departamentos del país; unos tan distantes de su localidad, como Brus Laguna, en La Mosquitia, Departamento de Gracias a Dios.

El COE de San Antonio de Oriente es un modelo en Honduras y continúa permanentemente trabajando por la población de su municipio. La estrategia de USAID/MIRA en cuanto a generar capacidades locales ha dado frutos más allá de la expectativa. Los ahora consultores en gestión del riesgo, surgidos del corazón de la aldea El Jicarito, lo recuerdan claro: “vinieron los de MIRA y nos dijeron que no podíamos esperar que los proyectos y otros de afuera vinieran a atender las emergencias y que teníamos que aprender y trabajar por nosotros mismos”.

Estos instructores en gestión del riesgo ahora han establecido un Centro de Formación y Capacitación en Prevención de Desastres (CEFOR), lo cual asegura que el proceso iniciado por USAID/MIRA tendrá continuidad y multiplicará sus frutos entre líderes comunitarios, instituciones miembros del Sistema Nacional de Gestión del Riesgo (SINAGER) y otros profesionales vinculados al tema.

En este marco, y con el fin de fortalecer las capacidades locales para la reducción del riesgo y el monitoreo de eventos hidrológicos, incendios forestales y terremotos, USAID/MIRA apoyó el establecimiento de Comités de Emergencia Municipal (CODEM), Comités de Emergencia Local (CODEL) y de Centros de Operaciones de Emergencia (COE) en 27 municipios y 168 comunidades ubicadas en las cuencas de Choluteca, Patuca, Leán, Aguán y Cangrejal.

Con esta capacidad instalada, se ha logrado un eficiente manejo de las emergencias así como la puesta en marcha de acciones de prevención y reducción del riesgo. Para el caso, estas estructuras locales han respondido satisfactoriamente ante eventos tales como frentes fríos, huracanes y depresiones tropicales suscitadas en Honduras en los últimos tres años.

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