Como en muchas otras comunidades de la Costa Norte de Honduras, la historia de la gente de Río Chiquito está marcada por el agua: ansiada en todo momento y temida y destructora en las épocas de invierno.
Las pérdidas de cosechas, de ganado, de viviendas y las enfermedades gastrointestinales de niños y adultos tienen ciertamente su origen en el comportamiento del río Lean y el Río Chiquito. El segundo, es vertiente del primero, pero cuando el Lean se crece en los inviernos, el río Chiquito también causa inundaciones, ya que no logra verter su agua al río Lean porque éste se encuentra crecido. La historia se ha repetido año con año, desde que algunos bosques claves de la cuenca en que están estos ríos fueron talados.
José Neftalí Godoy dice “Nosotros antes teníamos un problema grande….Cuando el río crecía esto era puro lodo lo que pasaba por nuestra comunidad y nosotros del mismo río tomábamos el agua y nos llevaba A problemas grandes de salu, había enfermedades estomacales …diarreas…”
Pero hoy en día los habitantes de Río Chiquito cuentan con agua potable en sus hogares gracias a la persistencia de tocar puertas en varias instancias gubernamentales, pero, sobre todo, por tocar puertas con un proyecto bien formulado bajo el brazo. El aprendizaje de cómo formular proyectos provino de los procesos de capacitación para elaborar planes de prevención y respuesta que el Proyecto USAID/MIRA brindó en 27 municipios de Honduras y 167 comunidades, durante de cinco años de trabajo.
Dalila Valdez, lideresa de la comunidad y voluntaria en el Comité de Emergencia Local, expresa que todo comenzó con la organización: “una vez organizados nos dimos cuenta de que necesitábamos desarrollar acciones planificadas… MIRA vino y nos instruyó en los planes de respuesta…a raíz de eso…fue así como nosotros comenzamos a elaborar un perfil de proyecto documentándolo en base al método del plan de respuesta que teníamos, que nos había dado el Proyecto MIRA.
Ciertamente los planes de prevención y respuesta son instrumentos de planificación para la gestión del riesgo y para ayudar a las comunidades a que formulen proyectos que les permitan gestionar mejor sus recursos naturales y reducir su vulnerabilidad al cuidar mejor su cuenca. Gracias a ello, para los 500 habitantes de Río Chiquito la vida ha cambiado, la salud ha mejorado y su organización se ha fortalecido para llevar a cabo nuevos proyectos que beneficien a la cuenca y a la comunidad.
Las amenazas naturales y los riesgos continúan, lógicamente, pero la población ha aprendido a desarrollar procesos que les permiten reducir su vulnerabilidad y mejorar sus condiciones de vida.